-La mitología griega es una de las más ricas que jamás se hayan producido,
cuenta con toda una tradición literaria, que va, desde Homero
a los trabajos de los grandes mitógrafos antiguos. Un análisis superficial
de todos estos datos podría hacer creer que se trata de leyendas más o menos
maravillosas, que se presentan como un todo coherente,
en cierto modo codificado por los siglos y de fácil comprensión
para un espíritu moderno. Pero no es así, al igual que el estudio
de la mitología se torna cada día más fecundo y conduce
a progresos incesantes y regulares, gracias a los descubrimientos
de la arqueología y la lingüística, también la interpretación
de estos mitos evoluciona de forma constante.
Hay que añadir que la variedad de estos relatos y sus mismas contradicciones
e incluso a veces la incoherencia entre una leyenda y otra,
traducen la vitalidad del genio griego, que ve en la historia de sus dioses
y de sus héroes una materia viva, no fosilizada e inmutable.
Los relatos míticos pueden clasificarse en función de múltiples aspectos,
según el grado de participación de cada uno de ellos:
en función de su valor religioso, nacional o histórico, épico
o simplemente artístico. Si se tiene además en cuenta el modo de expresión
de estos relatos, se advierte que se presentan bajo aspectos diferentes,
hay mitos cosmogónicos y teogónicos, que intentan hacer luz
sobre el origen del mundo y de los dioses, o incluso "ciclos",
en los que se recurre a un dios o un héroe, sin significación cósmica.
Otro tipo de estos relatos legendarios es la "novela",
cuya unidad está asegurada por la intriga. Hay también un cierto número
de ellos que son etiológicos, es decir que intentan explicar un hecho
sorprendente del mundo real o descubrir el origen del nombre de un lugar.
Por lo demás, son frecuentes las interferencias de estos modos de expresión
y cada uno de ellos toma con frecuencia algún elemento de los otros.